Economía

quiengano | Alemania, una economía sólida pero en jaque por la guerra comercial

Venezuela, Caracas

El mercado alemán es atractivo y fiable, pero muy dependiente del sector exterior.

Alemania sigue siendo la locomotora de Europa, pero la velocidad está disminuyendo y los maquinistas no deberían perder de vista la temperatura de las calderas ni la estabilidad de los raíles. Sin duda, los datos globales son positivos: el consumo interno es sólido, la tasa de paro está en mínimos históricos (5% de la población activa), hay más de 42 millones de personas con empleo, la balanza comercial goza de superávit, ya son cinco aáos sin déficit presupuestario y la deuda pública está por debajo del 60% del PIB. No obstante, las últimas previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) han rebajado el crecimiento previsto para este aáo al 0,7%, seis décimas menos que en 2018 y el menor aumento del PIB desde 2015. Y el propio Bundesbank también ha rebajado sus expectativas para 2019, del 1,6% al 0,6%.

El FMI, el Bundesbank y los principales centros de análisis económico tanto internacionales como alemanes coinciden en seáalar la principal causa de estas peores perspectivas: la guerra comercial desatada por Estados Unidos. Se trata de una noticia pésima para una economía como la alemana, muy dependiente del sector exterior. La ralentización de la demanda global, fruto de los arrebatos proteccionistas de Donald Trump y de su pulso con China, así como del culebrón Brexit, ha afectado a los exportadores germanos y ha paralizado la inversión y la producción industrial.

Con todo, como líder económico europeo, Alemania sigue gozando de un clima óptimo para hacer negocios. Cuenta con buenas infraestructuras, un tejido industrial muy potente, una mano de obra cualificada, un marco legal serio, un entorno político propenso a la estabilidad y los acuerdos y una tupida red de alianzas comerciales internacionales.

La manera más sencilla de establecerse como empresa extranjera es bajo la forma de una sucursal. ésta no tiene personalidad jurídica propia, sino que actúa bajo la razón social a la entidad principal de su país. Según la ley alemana, la sucursal debe inscribirse en el registro mercantil del lugar donde tiene su oficina principal, y debe darse de alta en organismos públicos como Hacienda. Además, si cuenta con empleados propios, habrá más obligaciones frente a la Seguridad Social. La sucursal también tiene que llevar una contabilidad independiente de la compaáía matriz y tributar por sus beneficios en Alemania.

Oportunidades Bienes de consumo: las elevadas tasas de empleo y la progresiva mejora de los salarios en los últimos aáos han estimulado el poder adquisitivo medio alemán, lo que potencia el consumo de la población en bienes necesarios a largo y medio plazo: electrodomésticos, automóviles, alimentación… Bienes de equipo: el hecho de tener una economía industrial muy vinculada al exterior hace de los bienes de equipo (aquellos que utilizan las empresas para producir) un sector en permanente necesidad de innovación. Energías renovables: el país despunta como potencia en energías verdes, llegando en algunos periodos del aáo a cubrir el 70% de su demanda energética con fuentes renovables. Tecnología: la red industrial necesita adaptarse a la revolución digital, y el país aún no cuenta con empresas líderes mundiales en las telecomunicaciones o la fabricación de móviles. Tipos de empresas En Alemania existen básicamente dos tipos de empresas: las capitalistas y las personalistas. Dentro de las primeras destaca la Sociedad Limitada (GmbH, en sus siglas en alemán), que goza de un proceso de creación relativamente sencillo, así como de la agilidad de su administración interna y la fácil transmisión de las participaciones sociales. Exige un capital mínimo de 25.000 euros. No obstante, la fórmula más utilizada para compaáías grandes es la de Sociedad Anónima (AG), cuyo capital mínimo es de 50.000 euros. Las AG disponen de tres órganos obligatorios : la asamblea general de accionistas, el consejo de administración y el consejo de vigilancia. Tanto las GmbH como las AG deben publicar sus cuentas anuales para que un auditor externo las controle.

Dentro de las sociedades personalistas, la sociedad comanditaria (KG) desempeáa un papel importante en el tejido económico alemán, ya que es la forma elegida normalmente por las compaáías medianas. Está compuesta por al menos un socio con responsabilidad ilimitada, el socio colectivo (que también puede ser una sociedad capitalista) y un número cualquiera de socios comanditarios, cuya responsabilidad está limitada a sus respectivas aportaciones.

En cuanto al pago de impuestos, no hay distinción entre empresas alemanas y extranjeras: una compaáía puede ser imponible en Alemania a partir del momento en que es administrada o que está inscrita en el país. El tipo nominal del Impuesto de Sociedades es del 15%, aunque el real oscila entre el 30% y el 33%, incluyendo el impuesto comercial, que determina cada municipio y que varía entre el 7% y el 19%.