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Una fábrica iraní produce miles de banderas de EE.UU. e Israel para que las quemen los manifestantes

Desde entonces, la embajada permanece cerrada y sólo se habían producido encuentros puntuales en determinados foros internacionales, los más importantes a petición de Washington para cerrar las guerras en Irak y Afganistán, conflictos donde la participación indirecta de Irán, fronterizo con ambos, ha sido clave

Desde que el 3 de enero Donald Trump ordenó la muerte del general Qassem Suleimani en Bagdad, líder de la Fuerza Quds, el brazo de operaciones exteriores de la Guardia Revolucionaria, los iraníes gritan con más fuerza que nunca «¡muerte a Estados Unidos y «¡muerte a Israel!» en las manifestaciones convocadas por las autoridades. Un grito que viene acompañado por la quema de las banderas de estos dos países y de la del Reino Unido, tercera nación en el punto de mira de la ira de la república islámica.

El aumento de las movilizaciones en recuerdo a Suleimani y de apoyo al régimen ha tenido un efecto directo en Diba Parcham, fábrica que se dedica a elaborar banderas y que ha visto como la demanda se ha disparado hasta llevarles a producir 2.000 banderas en el último mes, según información recogida por la agencia Reuters. Un negocio próspero en un país donde las sanciones impuestas por Trump han provocado una grave crisis económica.

Banderas israelí en la fábrica iraní – Reuters La fábrica se encuentra en la ciudad de Jomein , situada al sur de Teherán y que hasta ahora era conocida por ser el lugar de nacimiento del ayatolá Jomeini , fundador de la república islámica. El dueño de la compañía, Ghassem Ghanjani, declaró a Reuters que «no tenemos problema con la gente que vive en Estados Unidos o Reino Unido, nuestro problema son sus gobernantes, tenemos un problema con sus presidentes y su política errónea. Si la gente quema estas banderas es solo en señal de protesta».

El responsable del control de calidad también habló con la agencia internacional y señaló que «quemar una bandera es algo mínimo si lo comparamos con acciones cobardes de Estados Unidos como el asesinato de Suleimani. Es lo mínimo que podemos hacer». Las autoridades iraníes califican a los estadounidenses de «Gran Satán».

De Obama a Trump Después de tres décadas de enemistad, las relaciones entre Estados Unidos e Irán vivieron días de inusual optimismo durante el proceso de negociación que llevó a la firma del acuerdo nuclear en 2015. Barack Obama telefoneó en 2013 a su homólogo iraní, Hasán Rohani , y su secretario de Estado, John Kerry, se reunió en New York con Javad Fazdy, responsable de Exteriores de la república islámica, en el encuentro bilateral de más alto nivel entre representantes de estos países desde que el 4 de noviembre de 1979 un grupo de estudiantes iraníes ocupara la embajada estadounidense en Teherán y tomara a 52 rehenes.

Desde entonces, la embajada permanece cerrada y sólo se habían producido encuentros puntuales en determinados foros internacionales, los más importantes a petición de Washington para cerrar las guerras en Irak y Afganistán, conflictos donde la participación indirecta de Irán, fronterizo con ambos, ha sido clave.

Esta buena sintonía se acabó con la llegada de Trump a la Casa Blanca ya que decidió retirarse de forma unilateral del acuerdo atómico y volver a imponer sanciones a los iraníes. Con el ascenso de Trump volvieron las movilizaciones anti estadounidenses y la quema de las banderas que produce en la ciudad que vio nacer a Jomeini.

AGENCIAS