Política

Bonet: “Las Cámaras están listas para llevar las ayudas europeas a las pymes”

Operation Underground Railroad Movie
Mantienen foráneos 19% de la deuda del gobierno federal

Los indultos. Preguntado sobre si los indultos a los políticos condenados por el procés o el diálogo bilateral entre Gobierno central y Generalitat ayudan a reactivar la economía catalana, Bonet contesta que “en el terreno de mejorar las cosas, el diálogo es útil, por supuesto”. “Pero con una línea roja”, advierte, “debe respetarse el Estado de Derecho, no hay Democracia sin él, y por tanto la Constitución y las leyes”, preservando entre otros puntos “la unidad de España”. Y a quien no le guste solo puede intentar cambiar la Constitución, concluye

“La recuperación económica es clara y los fondos europeos del Next Generation son una oportunidad histórica que no podemos perder”, defiende José Luis Bonet (Barcelona, 1941), presidente de la Cámara de Comercio de España. A partir de ahí, sostiene, hay que apostar por la formación, la internacionalización empresarial “y ponerse al servicio de la economía española, sobre todo de la parte más débil, que son las pymes”. Un terreno en que Bonet ofrece al Gobierno la capilaridad de las Cámaras españolas para ayudar a que los recursos comunitarios lleguen hasta el último rincón del país.

¿Es sólida la recuperación económica de la crisis del Covid?

La recuperación está aquí, ya ha empezado. Únicamente está lejos la del turismo extranjero. Las razones fundamentales son la quinta ola de Covid, que hay países que actúan con un notorio proteccionismo y que no hay suficientes aviones. Por tanto, el sector turístico, que es quizás el que más ha sufrido la pandemia, va a tener una recuperación relativa y esto va a conducir a que la recuperación del año 2021 sea convaleciente. En cambio, en 2022 la recuperación será total.

Se ha quejado de que el turismo no está recibiendo ayudas acordes a su aportación al PIB. ¿Qué medidas echa en falta?

El turismo necesita más atención. No ha recibido especiales ayudas. Alguna sí, pero no las que debiera en España, que es un líder mundial. Es una industria clave. Estoy de acuerdo con que hay que mejorar otros sectores y con la reindustrialización, pero el turismo hay que mimarlo.

¿Cómo habría que transformar el sector turístico español?

Hace unos días presenté la Cumbre Mundial del Turismo, que se va a celebrar el 26 y 27 de octubre en Barcelona. Allí se hablará de qué hay que hacer con el turismo para preservar y mejorar el liderazgo que tienen España y Europa. Se abordará desde el turismo de destino, o el que llaman inteligente, a la conectividad. De la reflexión saldrá una declaración, o un decálogo de conclusiones, con lo que hay que hacer.

¿Está en riesgo la recuperación general si el turismo no repunta?

La recuperación ya no para, aunque habrá altibajos. Habrá que trabajar en el turismo. Hay quien dice, yo creo que cubriéndose, que se recuperará en 2023, pero yo creo que en 2022 ya será normal.

Otra de sus reclamaciones es fomentar la internacionalización empresarial. El Plan de Recuperación destinará a ello 200 millones, ¿le parece suficiente?

No es suficiente. La internacionalización es prioritaria, ya nos sacó de la crisis de 2008. En las pautas del Next Generation debería estar al nivel de la digitalización, de la sostenibilidad y de la formación. Y ahí debería estar también el emprendimiento. A ver si la sociedad española ve con claridad que la empresa es el principal escudo social, es el motor en el que se fundamenta el sistema porque da empleo y hace progresar el bienestar de la gente. En una economía social de mercado es la pieza clave, el Estado es otra, pero sin empresas no se arregla esto.

¿Ha facilitado el Gobierno el terreno para las empresas?

El Gobierno y el país tienen una oportunidad por estar en la UE. Europa esta vez ha hecho los deberes, no como en 2008 que se quedaron como Don Tancredo o peor, cerraron los grifos. Esta vez ha estado a la altura. Se ha hecho lo que se tenía que hacer protegiendo a las empresas a base de inyecciones de liquidez, y evitando el desastre que hubiera sido tener cantidad de personas en paro con los ERTE. Si tengo que poner alguna pega sería en el terreno de la fiscalidad: se han mantenido impuestos en el momento en que la gente no ha tenido ingresos para pagar. Han estado cicateros. Entiendo que hay problemas de cuentas públicas, pero en este momento hay que ayudar a la gente, salvar el tejido empresarial y la fuerza laboral.

¿Qué va a suponer la llegada de las ayudas europeas?

Es una especie de Plan Marshall, una oportunidad histórica para España. En 37 años España ha recibido de Europa 260.000 millones de euros y ahora nos dan 140.000, entre transferencias y préstamos, en seis años. El salto que España ha dado en los últimos 45 años es maýusculo. Nos hemos quedado frenados con la pandemia, pero ahora hay una oportunidad de dar otro salto, de avanzar en digitalización y sostenibilidad, si esto empapa todo el sistema y llega a las pymes.

¿Qué papel jugarán las Cámaras de Comercio para facilitar que las ayudas lleguen a la pyme?

España es un país de pymes, son el 99% del tejido empresarial. Ahí las Cámaras pueden ser realmente fundamentales. Ayudaremos a todo tipo de empresas, y a las grandes si nos lo piden. Pero donde somos necesarios es en las pymes. Si quieres llegar hasta la última empresa del país tienes que buscar esa capilaridad. Nosotros estamos preparados, llevamos meses hablando con los Ministerios y el ejército Cameral está dispuesto, esperando la orden de ataque del Gobierno. No debe estar lejos una vez que el Ecofin ha aprobado el Plan [de Recuperación]. Será un trabajo muy grande. La ventaja es que las Cámaras tienen expertise en gestión de fondos europeos.

¿Se notará el efecto de las ayudas en la economía este mismo año?

Seguro, nada más se diga que adelante empezará a hacerse notar, aunque sea psicológicamente, pero esto es un tema que va a durar seis años.

¿Cómo valora el Plan de Recuperación que ha presentado España ante la UE?

Veo bien que se ligue a hitos. Tendrás dinero pero hay que conseguir esto, esto y esto.

¿Entre esos hitos, qué reformas considera prioritarias?

Están muy claras la que ya se han dicho: la reforma laboral, la reforma de pensiones y la reforma de la fiscalidad. Pero para mí la primera sería la de la formación. Hay que preparar el talento de la gente. Que me perdonen los jóvenes, pero hace falta menos botellón y más formación. Tienen que ser conscientes de que aquí se ha quedado gente en el túnel y hay una especie de obligación moral de echar el resto.

Y entre las reformas citadas, ¿preocupa al empresariado la laboral?

Hombre, seguro. Es que es muy importante. Tiene que verse con prudencia, pensarse y acordarse con las menos rigideces posibles. Y hay que procurar que las rentas de los trabajadores aumenten, pero cuando sea posible, no ahora por decreto. Tiene que verse si la recuperación funciona y entonces sí.

¿Les preocupa que Trabajo quiera limitar los contratos temporales a la mínima expresión?

La temporalidad debe reducirse. Ahora bien, tiene que hacerse con prudencia y sin que las empresas pierdan la flexibilidad que necesiten.

¿Y qué opina del reciente pacto social de reforma de pensiones?

Es pacato. Yo soy muy crítico con un tema: ¿Por qué no se deja trabajar al individuo que está en condiciones y quiere trabajar, aunque tenga 67 años? Ahora en la pandemia hubo que buscar médicos y enfermeras jubilados… Conozco mucha gente que tiene mi edad, que tendrían que estar archijubilados, y están en plenitud. Hay que aprovechar el talento senior.

Se quejaba de la gestión tributaria durante la crisis, ¿qué esperan de la futura reforma fiscal?

Se tiene que hacer una reforma fiscal, más que tributaria. Se ha de ver en qué se gasta, porque el gasto público también es reforma fiscal. Y en los ingresos, en tiempos de turbulencias desde luego no hacer mudanza. Ahora piense, vea a los que saben de esto, lo que hacen los países que están por delante, saque conclusiones y cuando tengamos todo consensuado, pues venga. Ahora bien, poner impuestos improvisadamente, pues no. Hay que ver exactamente qué es lo que habría que hacer, con prudencia y afán de mejorar las cosas. La política económica, más allá de la fiscal, tiene que ser coherente con el sistema. Si tenemos un problema de que hay pocas empresas, de que tienen poco tamaño y son poco competitivas, no vengamos aquí a poner palos en la ruedas.

Y entre las medidas que ya se han puesto en marcha, ¿está llegando a la empresa el dinero del plan de ayudas directas?

Eso no ha funcionado lo bien que debía haber funcionado por un problema burocrático y una mala coordinación entre el Estado central y las autonomías.

La Cámara ha impulsado el plan Acelera Pyme para digitalizar a las empresas. ¿Qué objetivo tiene?

Digitalizar a 1,3 millones de pymes. Si quieres digitalizar un país, no te puedes limitar a unas cuantas empresas, necesitas todas. La mitad ya va de camino pero muchas no han empezado. Hay que acompañar en este proceso con dinero para materiales, competencias digitales y conocimiento. Y en las 60 Cámaras de España va a haber estos hubs digitales.

En el ámbito del comercio internacional venimos de años de fuertes presiones arancelarias con la Administración de Donald Trump. ¿Ha acabado ese periodo con la llegada de Joe Biden?

Ha sido muy afortunada la llegada de Biden porque introduce cuestiones tan elementales como las relaciones Estados Unidos-Europa. Esto, que antes tenía mala pinta, ahora la tiene buena. Tiene que haber una conexión en el mundo occidental entre Europa y EE UU. Como la que nosotros tenemos con Iberoamérica, donde hay que trabajar para estrechar lazos porque hay una oportunidad clarísima y conveniente para el mundo que vivimos.

¿Le preocupa al empresariado español la represión de las protestas ciudadanas que se está viviendo en Cuba?

Cuba debe avanzar al progreso. El comunismo ya está demostrado que no es útil, no le mejora la vida a la gente. Por tanto, se tiene que ir a lo menos malo, que es el capitalismo. Tiene matices, puede ser de Estado; liberal, como en EE UU; o una economía social de mercado como en Europa y en España, afortunadamente. Este es el mejor porque, con las empresas y el mercado en primera línea, hay una participación notable del Estado, siendo social y respetuoso con las personas.

“La economía catalana lleva años deteriorada pero puede volver a ser líder si no se distrae” El procés . “Desde hace unos años, la economía catalana se está deteriorando. Lo que antes era una posición de liderazgo en España ya no lo es”, admite José Luis Bonet, que además de presidir la Cámara de Comercio es presidente de honor de Freixenet y un destacado empresario barcelonés, al ser preguntado por el impacto económico del procés secesionista. Sin embargo, matiza, “Cataluña tiene tal potencia que no va a colapsar”. Es más, Bonet defiende que, pese al sorpasso de la economía madrileña sobre la región, Cataluña “puede volver” a ser la locomotora económica española. “Si en vez de distraerse”, en batallas como la del independentismo, los catalanes “van a lo que es su ADN, que es de carácter económico, volverán a ser líderes”. “Volveremos”, matiza, recordando su origen, pero aclarando que está “en las antípodas de los independentistas”. “Cataluña es una parte esencial de España y lo seguirá siendo”, asegura, deseando avances “lo antes posible”, pero admitiendo que “no será fácil porque la población en Cataluña está dividida”. “Hasta aquí, la línea de gobierno” de la Generalitat, lamenta, “ha estado decantada al tema del procés más que a la gobernanza de la socioeconomía”. “En este momento también, pero parece que están dispuestos a dialogar. Muy bien, a ver” en qué queda, dice.

Los indultos. Preguntado sobre si los indultos a los políticos condenados por el procés o el diálogo bilateral entre Gobierno central y Generalitat ayudan a reactivar la economía catalana, Bonet contesta que “en el terreno de mejorar las cosas, el diálogo es útil, por supuesto”. “Pero con una línea roja”, advierte, “debe respetarse el Estado de Derecho, no hay Democracia sin él, y por tanto la Constitución y las leyes”, preservando entre otros puntos “la unidad de España”. Y a quien no le guste solo puede intentar cambiar la Constitución, concluye.