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113 años reseñando en presentes caóticos los acontecimientos de la humanidad

-¿Qué tan importante es que en un medio de comunicación al momento de informar prevalezca la objetividad sobre todo en temas de gran índole como la pandemia y la guerra en Ucrania?

Objetividad es un concepto muy complejo, muy esquivo. Yo lo que considero es que debe presentarse argumentación exhaustiva. Yo quiero saber lo que dice el presidente Vladimir Putin, por ejemplo, quiero conocer sus argumentos, pero quiero también conocer las críticas de sus argumentos como cuando desconoce la existencia de Ucrania y manipula la historia”, explica Arellano

Durante 113 años El Universal de manera progresiva ha mantenido contacto con los hechos que marcan al mundo. Cuando se conmemora la fundación de este diario nos encontramos en un delicado trance global a causa de la pandemia por el Covid-19 y la invasión de Rusia a Ucrania que ha generado una crisis irracional para estos tiempos.

En más de un siglo de existencia se han compartido grandes titulares, profundas investigaciones, retos de trabajo, entre profesionales que van y vienen, al tiempo que El Universal transforma su cobertura, su promoción, su adaptación a todos los formatos existentes y los que al transcurrir la historia aparecerán.

Desde su fundación en 1909 se ha amparado la que se consolidó como promesa de trabajo, informar oportunamente, ratificando y preparando de la mejor forma los contenidos. Y en un mundo lleno de historias, de caos, de posibilidades, cada noticia fue y es captada, seguida, y posteriormente compartida.

El diario en su labor cotidiana se afianza a los avances de cada época e impulsa su búsqueda de enlaces para cubrir en la medida de las posibilidades el acontecer mundial.

A unos años de fundarse, El Universal se convirtió en el primer periódico venezolano en forjar acuerdos con grandes generadores de contenido del mundo. En 1914 se firmaron los primeros convenios con agencias de noticias internacionales convirtiéndose en las primeras United Press International, Reuters y Associated Press.

Hoy los avances nos encaminan a nuevas planificaciones y a rumbos donde se encuentran otros medios de comunicación.

Bajo el panorama actual y como sección Internacional conversamos con el internacionalista y doctor en Ciencias Políticas Félix Arellano para encontrar una visión general sobre cómo los medios de comunicación y El Universal han desplegado información especialmente sobre estos dos temas de gran envergadura, y distinguir desde su opinión la importancia de procesar de forma imparcial informaciones en una actualidad perseguida por incoherencias y búsqueda de masas digitales.

-¿Qué tan importante es que en un medio de comunicación al momento de informar prevalezca la objetividad sobre todo en temas de gran índole como la pandemia y la guerra en Ucrania?

Objetividad es un concepto muy complejo, muy esquivo. Yo lo que considero es que debe presentarse argumentación exhaustiva. Yo quiero saber lo que dice el presidente Vladimir Putin, por ejemplo, quiero conocer sus argumentos, pero quiero también conocer las críticas de sus argumentos como cuando desconoce la existencia de Ucrania y manipula la historia”, explica Arellano.

“Yo quiero que expertos e investigadores puedan opinar en los medios y decir eso no es correcto por diferentes aspectos, pero quiero saber lo que dice Putin. Lo grave es que un medio se concentre exclusivamente en una versión y manipule para convertirla en la verdad, en la única versión”.

Para el internacionalista solo en un ambiente con libre expresión puede concentrarse la objetividad. “Es lo que está ocurriendo con medios inclinados a Rusia, es lo que ha ocurrido desde hace tantas décadas atrás con el único medio cubano. Yo quisiera que se hiciera un análisis crítico, que diversos analistas vieran lo positivo y lo negativo, los pros y los contras, ese debate argumentado es para mí la objetividad y eso es posible en escenarios de libertad de expresión, donde se puede cuestionar a Putin, donde se puede ver su talante autoritario, o su proyecto historicista y terrofago, su visión anclada en el pasado, y bueno interesaría oír y leer ese tipo de argumentos desarrollados con ejemplos de forma exhaustiva”.

“Con la pandemia es igual, en la pandemia hemos querido estar informados de lo que saliera a la luz pública, sobre algo que cayó al mundo como novedoso, letal, de crecimiento exponencial, con consecuencias terribles para los más débiles” dice.

-¿Cómo evalúa usted el seguimiento que han hecho los medios de comunicación a estos dos temas de gran impacto?

Yo creo que los medios, por vía electrónica, a los que yo he accedido, han hecho un análisis cuidadoso, riguroso de los dos temas, pandemia y guerra. La pandemia agarró al mundo y a la ciencia de sorpresa, pero nos encontramos y eso lo informaron los medios, también que la ciencia dió saltos cualitativos enormes”.

“En otras épocas hubiera sido una pandemia mucho más larga, mucho más letal. La capacidad de la ciencia de crear alternativas ha sido impresionante y los medios que yo he leído han ayudado. Por mi parte evito las redes, evito los guerreros de los teclados, evito los radicales. Creo que no se trata de hacerle publicidad a los medios, a las plataformas en las que busco las noticias, pero he sentido que han tratado de ser lo más exhaustivos posibles” considera el internacionalista.

“Ninguno de los medios que yo trabajo habló del virus chino, pero los radicales hablaban del virus chino como una teoría conspirativa. Las teorías conspirativas circulan por las redes y hacen mucho daño, afectan a los lectores, los manipulan” alerta el analista.

“Ese es el objetivo de las guerras híbridas. Por ejemplo, los enemigos radicales contra China querían hacer de la pandemia una teoría conspirativa pero que China no fuera transparente, que China se cerrara la investigación, que atacara a la OMS, esas han sido señales muy negativas”.

Creo que los medios en la medida que sean libres y que haya debate exhaustivo y argumentado son de una enorme contribución para la comprensión más completa, más cabal de las diferentes dinámicas llámese pandemia, llámese guerra”.

-¿Cómo considera usted que ha sido el enfoque informativo de los medios tradicionales sobre estos temas frente a las redes sociales, influencers, que no tienen en ocasiones la formación oportuna?

Creo que los medios juegan un papel fundamental. Ahora lo están jugando para bien o para mal, por ejemplo en el tema de la democracia, de las instituciones democráticas, de los valores liberales de libertad, de derechos humanos”.

“Las redes sociales, en mi opinión, enredan, las redes manipulan. La guerra híbrida para debilitar las instituciones de libertad y de democracia está haciendo una labor enorme a través de las redes sociales para a manipular, desinformar, descalificar” señala.

“Entonces los medios deben ser claves, los medios no juegan como las redes, y deben ser más cuidadosos con la información, pero también deben, repito, presentar las distintas perspectivas, aristas, los pro y los contras”.

En este contexto, Mariángela Lando jefa de información del diario El Universal y quien se desempeñó como editora de la sección Internacional durante 20 años estima que en la actualidad por “las redes sociales, el periodismo ciudadano, la posverdad, la manipulación de información y fakenews es más difícil hacer periodismo en una sección como la Internacional, pues el lector/usuario se nutre de fuentes que no siempre son confiables, y no sabe cómo contrastar información, así que hay luchar contra esas informaciones tergiversadas o falsas, de la mano de medios confiables, agencias de noticias, analistas y fuentes primarias, que son para nosotros las más difíciles de conseguir”.

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